Esta noche a las 22:30 horas, Telecinco emite la Gran Final de la edición de este año del concurso Tú si que vales, donde gente con diverso talento, muchas veces incluso un poco extravagante, participa por el premio de 10.000 euros y un pase, junto al segundo y tercer clasificado, a la gran final de finalistas.
La selección del ganador será por el jurado, en el que participan Loles León, Los Morancos, Ángel Llàcer y Noemí Galera.
Entre los finalistas están un grupo de bailarinas que combinan flamenco con gótico, un hombre que controla su cuerpo hasta la extremidad, ex-gimnastas olímpicos, etc.

Buahh! este año podría haber sido la edición más graciosa de todas si hubiesen dejado pasar este hombre (http://www.youtube.com/watch?v=mWNukcSK060) que cantaba zarzuela con punk, aquella noche me reí como no me había reido en mucho tiempo viéndole cantar y no pasó el pobrecito, desde entonces no volví a ver el programa…murió para mi.
puues sii paara tii cuaando noo pase loo quee tu qieraas aam muerto pati.. puues pa esoo noo se viivee poorqe ese tiio nama ke asiia chillaa… y ai persoonaas ke selo curraan muchoo mas ke el …
TÚ SI QUE VALES… DE TELE 5
Servidor, que a escenarios y profesión de tablas concurre más bien poco. También es cierto, que los escritores les suelen llamar poco para que se les eleve a tarimas y tablados. Como mucho, a púlpito discreto para explicar argumentos de novelas que tratan de sueños lejanos, donde la mayoría de concurrentes y asistentes aplauden por cortesía, por los canapés y copa de cava gratuita y de balde.
En “Tú si que vales” de Tele 5, se montan unas fiestas que andan entre el arte verdadero de unos, y el frikismo más académico de otros. Igual, te sale un tío tocando la trompeta virtuosamente desafinando con descaro, y si pudiera, mejor cantárselo a solas o al oído, que la actuación de una bailarina entrada en carnes imitando a alguna famosa tonadillera, pataleando el escenario con tanta furia y fiereza, que suele cargarse el parquet del escenario a base de taconazos castos y excesivamente virtuosos.
Este programa, tiene como filosofía de buscar y el descubrir nuevos talentos y destrezas para las artes del cante y la escenografía, para luego catapultarlos a donde no se sabe muy bien. Lo que pasa, es que desfilan un género de entes de todo tipo, virtuosos de andar por casa, amantes del Karaoke y criaturas que atormentan al vecindario con su incomprendido arte y vocación de trovadores anónimos.
El jurado, está formado por ilustres jueces sentenciadores y capadores de ilusiones. A saber; Los Morancos: un tanto anacrónicos ya en el espacio y el tiempo, con chistes de calamares y gracias que a veces sólo entienden ellos. La Loles León; ex chica Almodovar, siempre pícara y dispuesta a estimular al personal, que dice las cosas casi siempre con segundas, muy “cachonda” ella y poco ortodoxa, pero que da un poco de salsa a este confundidor programa. La “chica buena”; Noemí Galera, especialista en castings y reclutadora de virtuosos aspirantes a estrellas, que intenta dar un punto maternal, zalamero y de mimos, que a veces, acaba clavando por la espalda como traidores puñales. Y por último, y no por eso menos importante, el histriónico Ángel LLacer, sujeto más saltimbanqui que acometido enjuiciador. Maestro en ir haciendo el pillo y el bribón dando saltos entre el público y el escenario, creando comedia de alteración y excitación para que se le vea más a él que al agotado concursante. Pero muy lejos de legar a clow, que es profesión seria y de arte inerte del ingenio más agudo.
Las criaturas aspirantes a artistas hacen lo que pueden y, probablemente, lo que deben. Para acabar siendo un subproducto y resto de saldo de gargantas temerosas para las gracias de otros, más pendientes de las “paridas” del jurado que de su expresión y manifestación artística. La burla no suele ser el camino que remolca al triunfo, ni eleva a estados más prósperos y ascendentes, como un pincel que les marcará el camino a la ilusión de su triunfo.
El otro día, sin ir más lejos, se nos planta un chaval en el escenario, que con mando de control en mano, hizo filigranas con un helicóptero, que se ve, que hacia el vuelo acrobático acompasado por una rítmica música de fondo. ¡Hombre!, servidor desconoce que el aeromodelismo forme parte de lo épico, lo lírico y lo poético, como lo pudieran ser la copla o unos versos bien paridos de Neruda. A este paso, veremos como futuras promesas del espectáculo y de la escena, a un fornido albañil de estilo barroco ejecutando malabarismos con palés de ladrillos. Conductores de autobús haciendo virguerías metafísicas de un “ser o no ser” volante en mano, en vez de calavera “hamtleriana”, como es costumbre en almas sensibles y atormentadas. O pintores de brocha gorda, diciendo que el estucado y el enyesado es una corriente descendiente del cubismo más vanguardista.
Es difícil llegar a ser artista. Y uno, se puede llegar a apuntar a la Legión y todo si hiciera falta. El artista aguantará risas y sonoras burlas, El Espíritu de sufrimiento y dureza será una virtud más a destacar de su carrera: no se quejará de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed, ni de sueño. Hará todos los trabajos: cavará, arrastrará cañones, carros; estará destacado, hará convoyes, trabajará en lo que le manden y actuará en los escenarios más crudos e impopulares, soportará los jueces más subjetivos y asépticos. De ciega y feroz acometividad, saldrá a los escenarios más peculiares. Y todo esto, para ver reconocido su talento.
El talento no garantiza la meta, el esfuerzo sirve para hacer camino, pero no garantiza la deseosa llegada que es finalidad del objetivo. Para alcanzar la gloria, casi mejor acostarse con un famoso con problemas de desamores e infidelidades varias, que suele ser el recorrido más corto para llegar a la ansiada fama. Porque para ser famoso en nuestra televisión contemporánea, tampoco hay que estudiar mucho ni poseer aptitudes ni dones de eruditos saberes; ni leídos ni instruidos. Eso tampoco puntúa. Basta con tener un buen escote, piernas bien torneadas y miserias que contar al espectador más exigente.
El artista contemporáneo del siglo XXI se ha convertido en un iluso. Y para poder recoger fruto de su ingenio, antes ha de sufrir el martirio y el suplicio hiendo de aquí para allá, como un nómada desorientado, para dar a conocer sus virtudes y habilidades y que alguien se fije en su verdadero talento. Ese, que tanto trabajo cuesta y donde el tiempo invertido no pase a ser tiempo perdido ni malgastado. Y como dijo “Loquillo”, -el roquero incombustible- en una entrevista, haciendo referencia a unas acertadas declaraciones de Diego Vasallo. Que decía; que los grupos y artistas españoles son “yonquis del éxito”.
Sergio Farras (escritor tremendista)